jueves, 14 de mayo de 2020

Pensando a la población de la nueva nación

Después de la caída de Rosas la controversia Unitarios-Federales se vuelca a favor de una organización nacional de corte federal...pero federalismo a la latinoamericana.
Las guerras civiles continuaran por un tiempo más, mientras tanto los pensadores más emblemáticos de la generación del 37 son los encargados de pensar esa organización, también con sus diferencias.
Después de ver "Civilización y Barbarie" aquí dejamos las ideas de Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento de como llevar al pueblo hacia la civilización.


Belgrano, Bolívar, Egaña y Rivadavia comprendieron desde su tiempo que sólo por medio de la educación conseguirían algún día estos pueblos hacerse merecedores de la forma de gobierno que la necesidad les impuso anticipadamente. Ellos confundieron la educación con la instrucción, el género con la especie (…) Ellos no vieron que nuestros pueblos nacientes estaban en el caso de hacerse, de formarse, antes de instruirse, y que si la instrucción es el medio de cultura de los pueblos ya desenvueltos, la educación por medio(...)

La instrucción primaria dada al pueblo más bien fue perniciosa. ¿De qué sirvió al hombre del pueblo el saber leer? De motivo para verse ingerido como instrumento en la gestión de la vida política, que no conocía; para instruirse en el veneno de la prensa electoral, que contamina y destruye en vez de ilustrar; para leer insultos, injurias, sofismas y proclamas de incendio, lo único que pica y estimula su curiosidad inculta y grosera. No pretendo que deba negarse al pueblo la instrucción primaria, sino que es un medio impotente de mejoramiento comparado con otros, que se han desatendido

Poblar es educar, mejorar, civilizar, enriquecer y engrandecer espontánea y rápidamente(…)Mas para civilizar por medio de la población es preciso hacerlo con poblaciones civilizadas; para educar a nuestra América en la libertad y en la industria es preciso poblarla con poblaciones de la Europa más adelantada en libertad y en industria”.
Juan Bautista Alberdi . Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina.
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(...)Nace la obligación de todo gobierno a proveer de educación a las generaciones venideras, ya que no puede compeler a todos los individuos de la presente a recibir la preparación intelectual que supone el ejercicio de los derechos que le están atribuidos (…)Un padre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos; pero la sociedad en masa tiene interés vital en asegurarse de que todos los individuos que han de venir con el tiempo a formar la nación, hayan por la educación recibida en su infancia, preparándose suficientemente para desempeñar las funciones sociales a que serán llamados.1


El poder, la riqueza, y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral, e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que las posean. La dignidad del Estado, la gloria de una nación no pueden ya cifrarse, pues, sino en la dignidad de condición de sus súbditos; y esta dignidad no puede obtenerse, sino elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia, y predisponiéndola a la acción ordenada y legítima de todas las facultades del hombre.
Domingo Faustino Sarmiento. De la Educación Popular. 



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ACTORES SOCIALES ENTRE 1862 Y 1880

Formación de un mercado de trabajo libre en el proceso de integración al mercado mundial.

Reseña del texto de  Hilda Sábato "Trabajar para vivir o vivir para trabajar: empleo ocasional y escasez de mano de obra en Buenos Aires, ciudad y campaña. 1850-1880"

En el marco de la incorporación al mercado como país productor de lana y de la escasez de mano de obra caracterizada por la abundancia de trabajadores ocasionales de baja calificación y poca estabilidad se construye un mercado de trabajo que ofrece empleo ocasional. Así tanto el mercado como la cultura se entrelazan en la formación de un mercado de trabajo ocasional.
Ya desde el plan Rivadaviano existe una política de disciplinamiento llevada a cabo desde el Estado, política bastante ineficiente ya que las posibilidades alternativas de subsistencia y la escasez de brazos le permitieron al habitante - gaucho, campesino, peón- libertad de elección. Por lo que en la década del '70 se deciden abolir las medidas de coerción menos el reclutamiento forzoso.
Por otro lado el mercado perseguía organizar una oferta de fuerza de trabajo disciplinada y acostumbrada al empleo regular pero no aseguraba que el empleo fuera estable ya que la "producción de lana exigía, por una parte, provisión regular de brazos que debían adaptarse a los nuevos requerimientos de disciplina y control de la estancia ovina, y por otra una dotación de miles de trabajadores ocasionales que se ocupaban sólo en la temporada de esquila" .
El empleo ocasional se extendía a la ciudad en el momento de la exportación (fletes, barracas, hoteles). Lo cíclico del empleo también afectaba a las obras públicas las que se emprendían en momentos de expansión y se abandonaban en momentos de crisis (ferrocarriles, obras de salubridad de Buenos Aires).
Estas condiciones de inestabilidad del mercado de trabajo posibilitaron que el sector autónomo haya funcionado como reserva de mano de obra y su misma existencia y expansión habrían sido una consecuencia del crecimiento del sector capitalista.

En la década del '70 se da a nivel nacional y provincial un fuerte debate sobre el uso de la coerción para obtener mano de obra debido a que, si bien no existe una protesta social organizada por las características descriptas, hay manifestaciones de oposición a la política oficial de estimular la inmigración y desatender la mano de obra nativa.Ver aquí
El periódico se ha constituido en el defensor de los derechos desconocidos y violentados del habitante de la campaña.
En el Martín Fierro (la Ida) José Hernández denuncia los excesos cometidos por el Estado en la frontera representado en la figura del juez de paz.
Defensor del gaucho como la mano de obra adecuada para la tarea rural ve concretadas sus propuestas cuando se hace la Campaña al Desierto y se organiza el reclutamiento regular dejando de lado la leva forzosa, por ello empieza a escribir La Vuelta en la que aconseja obedecer la ley.

El primero de enero de 1872 se produjeron los Hechos de Tandil en los que un grupo de gauchos convocados por un curandero conocido con el nombre de Tata Dios arremetió y mató a treinta y seis inmigrantes de diversas nacionalidades. Si bien Jerónimo de Solané (Tata Dios) fue tomado preso el 5 de enero murió en la cárcel por lo que nunca se llegó a conocer su testimonio.

En el resto de las provincias resulta difícil construir las posibilidades de trabajo en economías de subsistencia. Para los habitantes de los pequeños pueblos de agricultores de La Rioja el alistarse en las montoneras les permitía: acceder a la carne y a la ropa. La necesidad de trabajo lo lleva a reclutarse dentro de las fuerzas unitarias, a las que terminan denostando cuando no les pagan diciendo "soy hombre del Chacho"(Ariel de la Fuente)
Los integrantes de las montoneras no eran marginales ni profesionales de las luchas partidarias, por el contrario, la presencia de labradores, artesanos y trabajadores que llevaban una vida estable sugiere que las montoneras era una de las formas que tomaban las luchas partidarias y uno de los modos que los gauchos participaban en política.
Tampoco eran la expresión de una democracia bárbara ya que había jerarquías y disciplina militar. Una de las motivaciones principales de integrarse a una montonera era cubrir la necesidad material de carne, ropa y dinero pero esto no significa un vacío ideológico, había con el caudillo identificación cultural y personal.

Hasta el momento nos referimos a actores sociales que actuaban en forma individual y cuando lo hicieron en conjunto fueron movilizados desde afuera.
El caso de La protesta de La Puna, estudio hecho por Gustavo Paz, tiene un carácter distinto: es comuntario y está basada en una resistencia étnica-cultural constante que en 1874 devino en rebelión por la acción de agentes externos: gobierno provincial y Estado nacional.

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La cuestión indígena

Este trabajo trata sobre las etnias indígenas de la pampa húmeda y la región patagónica y su relación con los criollos.
 Desde la Tradición al Revisionismo Histórico se ve al mundo criollo y al mundo indígena como dos mundos separados. Mundo que estaba relacionado antes de la Revolución de Mayo, después parece que cada uno toma su rumbo.
Desde la perspectiva de la historiografía liberal la civilización arrasa con la barbarie; desde el revisionismo, este estado nacional elitista logra arrasar con las comunidades indígenas.

La realidad es que nunca se cortaron las relaciones entre los dos mundos (hispano criollo – indios y estado nacional- indios, para comprender esto debemos replantear la idea de frontera interna e internacional. La frontera fue una zona de intercambios donde los indios tomaron cosas de los cristianos (caballo, espuelas, vicios) y los cristianos comerciaban y también los reclutaban para sus guerras.

Los indígenas en la 1º década del siglo XIX son incorporados políticamente, la cosa cambia después de 1810, porque en el ámbito de lo que sería la República Argentina, los patriotas de primera hora tanto en las primeras juntas como en la Asamblea del año XIII no hacen mención a los indígenas pampeanos como habitantes del país. Tampoco se alude al territorio que ellos ocuopan como parte del territorio nacional. Las proclamas de la 1º Junta como los de la Asamblea se tradujeron al quechua, aymara y guaraní solamente.
De todas formas a los indígenas no le importaban mucho estas cuestiones mientras se siguiera gobernando en nombre del rey con quien habían hecho alianzas que reconocían su autonomía en Chile desde 1641 y esta nueva república en las pampas en 1790. Esta situación de autonomía construida por indios y españoles es la que no reconocieron los primeros gobiernos patrios en ambos lados de la cordillera, es más, en Buenos Aires comenzaron los proyectos oficiales de expansión sobre las tierras indias apenas instalada la Primera Juntai. Aparece el conflicto, aparece el malón y se comienza a delimitar la frontera: Dolores 1817; Tandil 1823. 

Hay que tener en cuenta que que el mundo indígena no es homogéneo, llegan grupos del lado chileno al mando del Lonco Catriel que van a establecer alianzas para defender la provincia y para solucionar la falta de mano de obra. Si bien los negocios eran pacíficos nunca cesaron las expediciones a territorios indígenas y se concertaban sitios de intercambio.

Rivadavia deja la negociación y envía al general Rauch a combatir a los indios, esta política la mantiene Manuel Dorrego. Los indígenas pierden autonomía política y se ponen nuevos puestos de frontera para controlarlos 25 de mayo, Laguna Blanca, Bahía Blanca, en zona sur se logra mantener cierto equilibrio que no se logra en zona norte. En San Nicolás hay ataques indígenas y esto se debe a la llegada de los grupos del otro lado de la cordillera que defienden a los realista aun ya terminada la guerra de la independencia en el Río de la Plata, eran grupos Ranqueles aliados de los Araucanos.

Durante la guerra civil entre unitarios y federales también hay una lucha para ganarse a los pueblos originarios para su causa. Ya en 1830 los federales estaban identificados con el indio abstracto como símbolo de la nacionalidad que se estaba construyendo y tenían una relación tanto amistosa como conflictiva.
Los unitarios conservaban una distancia social y cultural mayor, para ellos todo indígena era un “salvaje” sin valor alguno, pero las circunstancias forzaron la conciencia “civilizada” de los unitarios e hicieron que también se acercaran y trataran de usar las fuerzas indígenas contra los federales.
La relación entre los cristianos y los indígenas era de amistad y conflicto que se manejaban por medio del lenguaraz blancos que viven entre los indios y conocen ambas lenguas. Los indígenas soberanos eran muy fácil de movilizar, su alta motivación más allá que se unan a tal o cual causa era al final contra todos los cristianos, tenían una política de sacar provecho de toda situación conflictiva entre los criollos y, a veces, sus necesidades resueltas por una sociedad con más recursos que las de ellos, hacía esa tarea relativamente fácil. Pero sus técnicas, sus motivaciones más profundas, sus decisiones y juicios sobre lo que más les convenía eran difíciles de cambiar y controlar aún para los más hábiles líderes criollos.
Por ejemplo, con Rosas, los indios siguiendo al gaucho Molina, lenguaraz, logran apoderarse de todos los caballos y ganado de los unitarios y también de estancieros extranjeros. Si bien apoyan a Rosas no lo obedecen fielmente, porque también atacan sus estancias. Es una situación confusa donde se dan momentos de negociación y momentos en que se niegan. Rosas al emprender su “campaña al desierto” lo hace con el plan de negociar, hacer que los indios se queden en paz a cambio de la obtención de vicios (yerba, tabaco, alcohol) cuando mengua el suministro vuelve el malón.

En la década del 50 ya sin Rosas al Estado de Buenos Aires se le plantea la necesidad de buscar una solución al tema, sin embargo se sigue acudiendo a la rivalidad entre las comunidades para asociarlas al nuevo conflicto Buenos Aires-Confederación.
Cuando Asume Mitre como presidente se plantea la ocupación del territorio, pero primero tiene el plan de derrotar a los caudillos federales de La Rioja y Catamarca y hacerse cargo de la Guerra contra Paraguay.
Durante la presidencia de Sarmiento, preocupa más la cuestión chilena que los indígenas en sí mismos. A los indígenas se los ve como parte del proyecto chileno, sobre todo porque la economía chilena de la Patagonia gira en torno al crecimiento cerealero de Chile que a la relación con el Estado Argentino.
Cuando asume Nicolás Avellaneda incorpora a Adolfo Alsina como ministro de guerra. Alsina propone para solucionar la cuestión indígena trazar una zanja que vaya desde Río IV hasta Bahía Blanca e instalar una línea de fortines. El objetivo era evitar el robo de ganado, hacer sucesivas zanjas y a medida que se avanza incorporar al indígena al Estado y al que se opone hacerle la guerra. Se incorporaría sus tierras para el cultivo y mano de obra, no estaba la idea de eliminación. Leer aquí para ampliar (pg. 16 a 23)
Alsina fallece el 29 de diciembre de 1877 y en su lugar asume Julio A.Roca.

Roca propone como proyecto modernizador la ocupación efectiva del territorio en base a dos principios el capital y la propiedad privada. El Estado necesita comprar tecnología y armas y para conseguir el capital para hacerlo pone a disposición -en venta- las tierras a conquistar, es decir se venden tierras para la producción de materias primas antes de que se conquiste (la compran inversores) incorporando la propiedad privada.
Roca logra en 1789 hacer efectiva la ocupación la ocupación de la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, y hasta el año 85 continúan las campañas para incorporar el resto de la Patagonia.


iBELCHIS, Martha, Fuerzas indígenas en la política criolla del siglo XIX, en CAUDILLISMOS RIOPLATENSES, nuevas miradas a un viejo problema Noemí Goldman Ricardo Salvatore compiladores.


martes, 14 de abril de 2020

Acá está la clase de la generación del 37


Después de ver la clase, vamos a leer el capitulo 1 del libro "Facundo o Civilización y Barbarie" de Domingo F. Sarmiento, el libro está aquí o en casi cualquier librería de casi cualquier barrio y seguro seguro en cualquier Biblioteca Popular.

viernes, 3 de abril de 2020


Barajar y dar de nuevo. Tensiones en el Río de la Plata

Después de la batalla de Cepeda el 1º de febrero de 1820, las Provincias Unidas del Río de la Plata dejan de tener un gobierno central, esto quiere decir que las provincias pasan a ser autónomas.
Una de las causas de la disolución de la autoridad central fue debido a como debía organizarse el país.

La constitución de 1819, con Buenos Aires a la cabeza pretendía una organización unitaria, mientras que en el litoral y algunas províncias del interior optaban por un modo federal.

La disolución del gobiernos central trae algunos cambios. En cuanto al comercio, tras la Guerra de Independencia las elites comerciales, mayormente peninsulares, fueron desplazadas por hacendados y comerciantes ligados a Inglaterra.

Cambios en la forma de organización provincial ya que cada provincia se organizó mediante la forma republicana, esto es el triunfo de la revolución de mayo porque nunca más se volvió a depender de un monarca directamente o convertido el país en una monarquía parlamentaria.

Cambios también en la
dirigencia política, ahora a cargo de los caudillos.

Los caudillos surgen como una forma de autoridad más cercana a los problemas de la gente. Los ejércitos gauchos no eran hordas predatorias como las de Atila, sino que estaban estrechamente vinculados a la institución que les había dado origen y que se fortalecía cada vez más: la estancia.La mayoría de ellos eran terratenientes que se habían destacado en la defensa de las fronteras, en la lucha contra el indio o participando en las luchas por la independencia. La lucha contra el indio importó distintos logros para los valores de los propietarios de entonces: la protección de la sociedad blanca y de la propiedad, la conquista de nuevas tierras y la consolidación de un poder militar capaz de demostrar su importancia en la región.No negaron la necesidad de unión entre todas las provincias, pero consideraban que esta unión debía respetar la autonomía política y económica de cada una de sus respectivas regiones1”.
En la provincia de Buenos Aires los principales hacendados y comerciantes restablecieron el orden y eligieron como gobernador al general Martín Rodríguez. quien propone una modernización mediante una serie de reformas conocidas como “Reformas Rivadavianas” porque fueron llevadas a cargo por su ministro Bernardino Rivadavia.
Estas reformas fueron políticas, religiosas, educativas y económicas

1https://www.elhistoriador.com.ar/los-caudillos/

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Documento. Edicto de la erección de la U.B.A.


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Discurso de Bernardino Rivadavia sobre la
supresión de los Cabildos en 1821
5 de diciembre de 1821
Bernardino Rivadavia


En seguida se leyó una nota del Gobierno con un proyecto de decreto
comprendido en dos artículos que también se acompaña para la supresión
de los Cabildos a excepción del de la Capital, y visto el dictamen de la
Comisión Interior de la Sala que apoya en todo el mencionado proyecto; el
Sr. Ministro de Gobierno produjo los fundamentos en que lo afianzaba; y
para descender al particular del debate puso a la consideración de la Sala la
historia de los Cabildos desde la más remota antigüedad, fijándola en el
nacimiento y primeros progresos del Gobierno feudal, y después de haber
señalado su origen en esta época, y designado las alteraciones que había
sufrido en diversos tiempos, tanto en lo general de la Europa, cuanto en
España en el reinado de Carlos III y Felipe V, y habiendo marcado el
carácter, facultades y modificaciones de los Cabildos de América
establecidos por el Gobierno Peninsular, dijo que tan necesarios eran los
Cabildos en aquel orden, como innecesarios al presente: que un Gobierno
Monárquico absoluto en el que la Soberanía Nacional estaba personificada al
individuo que la ejercía por título de sucesión, era indispensable reservarse
un resto de autoridad para los Pueblos deponiéndola en manos de los que
en aquel orden obtenían su representación; pero que este establecimiento
era incompatible con un Gobierno Representativo en que esa autoridad
suprema ha retrovertido a la sociedad, y se ejerce con toda la plenitud de
un sistema liberal por medio de, aquellas autoridades que tienen la viva
representación de los Pueblos con funciones reales que les ha circunscrito la
naturaleza del Gobierno actual y los pactos sociales: que en este estado
aparecen los Cabildos sin una atribución real, y útil al Publico: que la
administración de Justicia en 1ª instancia que han tenido hasta ahora no
puede ser más viciosa, aun prescindiendo de sus trámites y fórmulas que
ejerciéndose por hombres que en el mero hecho de recibir asesores para
juzgar por el juicio y base de la responsabilidad de estos confiesan su
inhabilidad, y que a este respecto ya tenía el Gobierno un modo de ocurrir a
su mejora por medio de un Reglamento provisorio de administración de
justicia y por otro al de la Policía que llenase el concepto de su
denominación, y que por lo que toca al reparto de contribuciones que
también tenían los Cabildos los proyectos que en esta materia tenía
presentados el Gobierno a la Honorable J. llenaban su objeto en toda su
extensión, y concluyó sosteniendo, y pidiendo se hiciese lugar a su sanción,
y habiendo opinado por la negativa el Sr. Planes, repuso el Sr. Agüero
apoyando, y corroborando las razones del Ministro, y agregó era de sentir
se reservase la sanción del proyecto para después que se publiquen los
requisitos a que hacía referencia el Sr. Ministro de Gobierno en cuyo caso
estará por la supresión de los Cabildos incluso el de la Capital, y convino el
Ministerio con solo la calidad de que se oficiase antes para la suspensión de
la elección del Cabildo entrante de la Capital como se había verificado con el
de Luján.


SESIÓN DEL 18 DE DICIEMBRE
En este estado el Sr. Gómez expuso haber evacuado su dictamen [...]
Y habiendo tomado la palabra el Sr. Ministro de Gobierno después de que
resumió los razones que adujo en Sesiones anteriores sobre la materia,
fundadas que los Cabildos debían suprimirse por ahora porque no tenían
función real y efectiva, que por tanto no podía vivir de la usurpación de las
atribuciones de autoridades, que emulaba que en los principios vigentes
eran indefinibles las facultades de los Cabildos, y que la Supresión de ellos
era una consecuencia necesaria de la reforma general Sancionada: luego
descendió a sostener que la existencia de los Cabildos era contraria a la de
la Representación Provincial, porque durante aquella era imposible que
arribase a aquel grado de opinión e importancia popular que demandaba su
naturaleza, y el lugar que obtenía en la organización social: que era nada
menos que el origen, y base de toda la administración la autoridad
representativa que convencido el Gobierno de este principio, en nada se
había empeñado más que en elevarla al lugar que le correspondía y exigía
el interés del País; que sin embargo que debía lisonjearse de tener
bastantes títulos para arrastrar la confianza pública, estaba cierto no haber
llegado a la que debía tener; y la causa cabalmente era la coexistencia de
unos cuerpos que por la ilusión, y por las habitudes, y la preocupación e
intereses de ciertos individuos que los hacían jugar bajo de diversas
fórmulas, tenían un poder bastante para siempre ser funesto a las
autoridades nacidas en tiempo de nuestra regeneración política. Y que unos
cuerpos que eran una tercera entidad de una naturaleza popular a la vez sin
dejar de ser religiosa, y germen del Gobierno metropolitano era imposible
que no hagan valer su popularidad para disputar un lugar de preferencia a
las autoridades que habían venido después de los Cabildos: que este era el
verdadero punto de vista en que debía considerarse el negocio; y
contrayéndose a no haberse presentado los proyectos en perfección sobre la
autorización de justa en 1ª Instancia y el ramo de Policía, expuso que el M.
categóricamente advirtió a la Sala no habían de ser sino unas bases que
debían mejorarse en el año entrante, pero si suficientes para dar un mejor
orden a uno y otro ramo, reservándose extenderse sobre este particular
para la siguiente Sesión por ser avanzada la hora; con lo que se alzó la
Sesión.”

martes, 17 de marzo de 2020

Aquí les dejo la columna vertebral de la materia Historia de las Ideas en Argentina, el libro de Oscar Terán que se llama...igual. Clickeá aquí y lo descargas,

lunes, 16 de marzo de 2020

Reposteo 2020

5° 1° y 5° 3° Clases Ilustración y Generación del 37

Las ideas de la ilustración en la Revolución de Mayo

¿De qué hablamos cuando hablamos de Ilustración?

La ilustración o Iluminismo es un período histórico-cultural europeo que alcanza su máximo desarrollo en el siglo XVIII en Francia, Inglaterra y Alemania. Es un movimiento intelectual con una gran fe en la razón humana como instrumento capaz de conocer la realidad, y en función de ese instrumento y de los hechos sensibles, someter a crítica las nociones heredadas del pasado en todos los terrenos (el conocimiento, la naturaleza, la historia, la sociedad, la religión). Esta pretensión es la expresó el filósofo alemán Immanuel Kant hacía fines del siglo XVIII al decir que el espíritu de la Ilustración se condensa en la consigna: "Atrévete a saber", "Ten el valor de servirte de tu propia razón."

La ilustración como progreso de la humanidad


"[...] Nuestra época gusta llamarse la época de la filosofía [...] La viva efervescencia de los espíritus. Esta efervescencia ataca con violencia a todo lo que se pone por delante, como una corriente que rompe sus diques. Todo ha sido discutido, analizado, removido, desde los principios de las ciencias hasta los fundamentos de la religión revelada, desde los problemas de la metafísica hasta los del gusto, desde la música hasta la moral, desde las cuestiones teológicas hasta las de la economía y el comercio, desde la política hasta el derecho de gentes y el civil."
Jean D´Alambert (1717-1783) , Ensayo sobre los elementos de la filosofía

"Tal es el fin de la obra que he emprendido y cuyo resultado consistirá en mostrar, mediante el razonamiento y los hechos , que no ha sido señalado termino al perfeccionamiento de las facultades humanas, que la perfectibilidad del hombre es realmente indefinida."
Condorcet, Esquema de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano (1795)
Las ideas de la Ilustración en Mariano Moreno
Nace en 1778 en Buenos Aires. Hijo de padre español y madre criolla. Forma parte de la élite letrada.
A los doce años Moreno ingresó en el Real Colegio de San Carlos, el cual se hallaba organizado con las cátedras de Latín, filosofía, teología y moral. A los dieciocho años, Moreno parte hacía el Alto Perú, el centro minero más importante de América del Sur, en búsqueda de un título, que era una de las vías de incorporación a los círculos dirigentes. Se graduó de abogado.
Tuvo acceso a los escritos de la ilustración francesa en la biblioteca del clérigo Matías Terrazas.

jusnaturalismo y contractualismo
El "jusnaturalismo" remite a la existencia de derechos naturales, de los cuales serían propietarios innatos los seres humanos: a la vida, libertad, igualdad, etc. Son concebidos como anteriores al Estado y la sociedad.
La concepción contractualista parte de una hipótesis según la cual los seres humanos, nacidos como individuos presociales, debido a diferentes circunstancias deciden asociarse, es decir, vivir en sociedad. ¿Por qué los seres humanos deciden constituir un Estado? Para salir de un estado de naturaleza considerado invivible por que es el ámbito de "la guerra de todos contra todos", como señalaba Hobbes, ya sea para la recomposición de un estado de naturaleza virtuoso que ha sido desquiciado por la civilización, tal como pensaba Rousseau, o bien para la mejor protección de derechos individuales que son naturales e inalienables, según lo concebía Locke.

La política reemplaza a la religión, y progresivamente el fundamento divino dejará lugar al principio de soberanía popular. Se ha mudado la sede del poder supremo, es decir, de la soberanía que ha pasado del rey por derecho divino a un nuevo sujeto: el pueblo soberano.
Teoría de la "retroversión de poderes"
Ya cuando en España comienzan a aparecer las juntas que se arrogan la capacidad de cubrir el vacío político tras el cautiverio del rey,una fundamentación recurre a la tradición populista del jesuita Francisco Suárez (1548-1617). El poder político no se implanta directamente sobre el monarca sino sobre el pueblo, el cual a su vez lo transfiere al rey. La línea de derivación del poder (Dios-pueblo-rey) posibilita que, ante la violación del pacto por parte del monarca o ante su desaparición sin legítimo sucesor, el pueblo recupere los poderes enajenados en el monarca.

Moreno escribe en diciembre de 1810: "[....] el rey es amado y respetado, y nos unen a su sagrada persona iguales vínculos a los que forman la fidelidad y vasallaje de los pueblos de España.[...] La autoridad de los pueblos en la presente causa se deriva de la reasunción del poder supremo, que por el cautiverio del Rey ha retrovertido al origen de que el Monarca lo derivaba"

En "Sobre el Congreso convocado y constitución del Estado" apela a una argumentación más radical, en el que reconoce que el pacto de sujeción al rey impera en España:
"Los pueblos de España consérvense enhorabuena dependientes del rey preso, esperando su libertad y regreso. Ellos establecieron la monarquía, y envuelto el príncipe actual en la línea que por expreso pacto de la nación española debía reinar sobre ella, tiene derecho a reclamar la observancia del contrato social en el momento de quedar expedito para cumplir por si mismo la parte que le compete.
[en cambio] la América en ningún caso puede considerarse sujeta a aquella obligación:ella no ha concurrido a la celebración del pacto social de que derivan los monarcas españoles los únicos títulos de la legitimidad de su imperio. La fuerza y la violencia son la única base de la conquista que agregó estas regiones al trono español; conquista que en trescientos años no ha podido borrar de la memoria de los hombres las atrocidades y horrores con los que fue ejecutada... Ahora, pues, la fuerza no induce derecho, ni puede nacer de ella una legítima obligación que nos impida resistirla, apenas podamos hacerla impunemente: pues, como dice Juan Jacobo Rousseau,una vez que recupera el pueblo su libertad, por el mínimo derecho que hubo para depojarle de ella, o tiene razón para recobrarla o no la había para quitársela."
Moreno edita El contrato social de Rousseau para su difusión, y en el prólogo sostiene que gracias a él "los pueblos aprendieron a buscar en el pacto social la raíz y único origen de la obediencia."

Teorías económicas de la Ilustración: la fisiocracia.

La fisiocracia significa el "gobierno de la naturaleza" . La naturaleza es vista como una realidad autónoma (autos nomos "estar dotado de leyes propias, independientes.") La riqueza circula como la sangre; esto es, la naturaleza tienen leyes que determinan un funcionamiento espontáneo (natural) que no debe ser interferido por el accionar humano. La consigna "Dejar hacer, dejar pasar" quiere decir que no hay que intervenir en la economía, sino dejar que la libre iniciativa de los productores, la libertad de empresa, guíe, con su mano invisible, el curso de la riqueza.
Para la fisiocracia la riqueza de las naciones reside en la agricultura, en la cual el laboreo de la tierra contribuye a la constitución de buenos sujetos sociales, a diferencia de otras prácticas económicas que alientan la ganancia improductiva, la especulación o la usura.
En Representación de los labradores y hacendados (1809) Moreno da cuenta de la situación de emergencia planteada en las colonias a partir de la invasión de Francia a España y el cautiverio del rey Fernando VII.
"Cortada casi del todo nuestra correspondencia con la Metrópoli en la última guerra, no hemos podido recibir las remesas necesarias para el consumo de la Provincia", mientras los frutos y producciones del país permanecen abarrotando los depósitos al no poder exportarse.
La demanda principal en defensa de sus representados reside en que la metrópoli acepte el libre cambio con los ingleses:
"[...] hallándose agotados los fondos y los recursos de la Real Hacienda por los enormes gastos que ha sufrido, en tan triste situación no se presentó otro arbitrio que el otorgamiento de un permiso a los mercaderes ingleses para que, introduciendo en esta ciudad sus negociaciones, puedan exportar los frutos del país , dando alguna actividad a nuestro decadente comercio con crecidos ingresos al erario."
Esta defensa librecambista implica la aceptación de la división internacional del trabajo, dentro de lineamientos que sostenían la conveniencia de asociarse con Inglaterra en tanto proveedora de productos manufacturados a cambio de bienes primarios provenientes de la actividad agropecuaria.
"[...] Acostumbrado a que la tierra le rinda en proporción a la constancia y orden con que la cultiva, se hace por precisión justo y severo, y aborrece la arbitrariedad y el desorden. No así los comerciantes: estudiando sin cesar los medios de hacerse con dinero, y teniendo siempre a la vista sus intereses particulares, se habitúan a sufrirlo todo y a presenciar tranquilamente la opresión y tiranía del mundo entero, [en la medida en que] sus intereses aumenten o no padezcan".
Se establece en esta cita una contraposición entre la virtud del agricultor y el egoísmo del comerciante propicia para avalar la defensa de sus representados y colocarlos dentro de una moral republicana. Ellos son "aquellas personas que la naturaleza misma enseño a ser virtuosas y rectas", a quienes "no les agita el sórdido interés de una especulación envuelta en crímenes, sino el justo anhelo de hacer útil y estimable el fruto de la tierra y que hicieron fecunda con sus sudores."



Documentos

PROCLAMA DE TIAHUANACO
Juan José Castelli
[25 de Mayo de 1811]

Los sentimientos manifestados por el gobierno superior de esas provincias desde su instalación se han dirigido a uniformar la felicidad en todas las clases, dedicando su preferente cuidado hacia aquella que se hallaba en estado de elegirla más ejecutivamente. En este caso se consideran los naturales de este distrito, que por tantos años han sido mirados con abandono y negligencia, oprimidos y defraudados en sus derechos y en cierto modo excluidos de la mísera condición de hombres que no se negaba a otras clases rebajadas por la preocupación de su origen.
Así es que, después de haber declarado el gobierno superior, con la justicia que reviste su carácter, que los indios son y deben ser reputados con igual opción que los demás habitantes nacionales a todos los cargos, empleos, destinos, honores y distinciones por la igualdad de derechos de ciudadanos, sin otra diferencia que la que presta el mérito y aptitud: no hay razón para que no se promuevan los medios de hacerles útiles reformando los abusos introducidos en su perjuicio y propendiendo a su educación, ilustración y prosperidad con la ventaja que presta su noble disposición a las virtudes y adelantamientos económicos. 
En consecuencia, ordeno que siendo los indios iguales a todas las demás clases en presencia de la ley, deberán los gobernadores intendentes con sus colegas y con conocimiento de sus ayuntamientos y los subdelegados en sus respectivos distritos, del mismo modo que los caciques, alcaldes y demás empleados, dedicarse con preferencia a informar de las medidas inmediatas o provisionales que puedan adoptarse para reformar los abusos introducidos en perjuicio de los indios, aunque sean con el título de culto divino, promoviendo su beneficio en todos los ramos y con particularidad sobre repartimiento de tierras, establecimientos de escuelas en sus pueblos y excepción de cargas impositivas indebidas: pudiendo libremente informarme todo ciudadano que tenga conocimientos relativos a esta materia a fin de que, impuesto del por menos de todos los abusos por las relaciones que hicieren, pueda proceder a su reforma.
Últimamente declaro que todos los indios son acreedores a cualquier destino o empleo que se consideren capaces, del mismo modo que todo racional idóneo, sea de la clase y condición que fuese, siempre que sus virtudes y talentos los hagan dignos de la consideración del gobierno y a fin de que llegue a noticia de todos se publicará inmediatamente con las solemnidades de estilo, circulándose a todas las juntas provinciales y su subalterna para que de acuerdo con los ayuntamientos celen su puntual y exacto cumplimiento, comunicando a todos lo subdelegados y jueces de su dependencia estas mismas disposiciones: en inteligencia de que en el preciso término de tres meses contados desde la fecha deberán estar ya derogados todos los abusos perjudiciales a los naturales y fundados todos los establecimientos necesarios para su educación sin que a pretexto alguno se dilate, impida, o embarace el cumplimiento de estas disposiciones. Y cuando enterado por suficientes informes que tengo tomados de la mala versación de los caciques por no ser electos con el conocimiento general y espontáneo de sus respectivas comunidades y demás indios, aun sin traer a consideración otros gravísimos inconvenientes que de aquí resultan, mando que en lo sucesivo todos los caciques sin exclusión de los propietarios o de sangre no sean admitidos sin el previo consentimiento de las comunidades, parcialidades o aíllos (Ayllus) que deberán proceder a elegirlos con conocimiento de sus jueces territoriales por votación conforme a las reglas que rigen en estos casos, para que beneficiada en estos términos se proceda por el gobierno a su respectiva aprobación.
Dr. JUAN JOSE CASTELLI
Dr. José Bernardo de Monteagudo, secretario.

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Proclama al Ejército de los Andes
1819
Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene á atacarnos: sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos á desengañarlos. La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos ha de faltar; cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres, y sino andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. Yo y vuestros oficiales os daremos el ejemplo en las privaciones y trabajos. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre ó morir con ellas como hombres de coraje.
Mendoza, 1819

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Decreto sobre supresión de honores.
6 de diciembre de 1810. Orden del día
En vano publicaría esta Junta principios liberales, que hagan apreciar a los pueblos el inestimable don de su libertad, si permitiese la continuación de aquellos prestigios, que por desgracia de la humanidad inventaron los tiranos, para sofocar los sentimientos de la naturaleza. Privada la multitud de luces necesarias, para dar su verdadero valor a todas las cosas; reducida por la condición de sus tareas a no extender sus meditaciones más allá de sus primeras necesidades; acostumbrada a ver los magistrados y jefes envueltos en un brillo, que deslumbra a los demás, y los separa de su inmediación; confunde los inciensos y homenajes con la autoridad de los que los disfrutan; y jamás se detiene en buscar a el jefe por los títulos que lo constituyen, sino por el voto y condecoraciones con que siempre lo ha visto distinguido. De aquí es, que el usurpador, el déspota, el asesino de su patria arrastra por una calle pública la veneración y respeto de un gentío inmenso, al paso que carga la execración de los filósofos, y las maldiciones de los buenos ciudadanos; y de aquí es, que a presencia de ese aparato exterior, precursor seguro de castigos y todo género de violencias, tiemblan los hombres oprimidos, y se asustan de si mismos, si alguna vez el exceso de opresión les había hecho pensar en secreto algún remedio.
¡Infelices pueblos los que viven reducidos a una condición tan humillante! Si el abatimiento de sus espiritus no sofocase todos los pensamientos nobles y generosos, si el sufrimiento continuado de tantos males no hubiese extinguido hasta el deseo de libertarse de ellos, correrían a aquellos países felices, en que una constitución justa y liberal da únicamente a las virtudes el respeto, que los tiranos exigen para los trapos y galones abandonarían sus hogares, huirían de sus domicilios, y dejando anegados a los déspotas en el fiero placer de haber asolado las provincias con sus opresiones, vivirían bajo el dulce dogma de la igualdad que raras veces posee la tierra, porque raras veces lo merecen sus habitantes. ¿Qué comparación tiene un gran pueblo de esclavos, que con su sangre compra victorias, que aumenten el luxo, las carrozas, las escoltas de los que lo dominan, con una ciudad de hombres libres, en que el magistrado no se distingue de los demás, sino porque hace observar las leyes, y termina las diferencias de sus conciudadanos? Todas las clases del estado se acercan con confianza a los depositarios de la autoridad, porque en los actos sociales han alternado francamente con todos ellos; el pobre explica sus acciones sin timidez, porque ha conversado muchas veces familiarmente con el juez que le escucha; el magistrado no muestra seño en el tribunal, a hombres que después podrían despreciarlo en la tertulia; y sin embargo no mengua el respeto de la magistratura, porque sus decisiones son dictadas por la ley, sostenidas por la constitución, y ejecutadas por la inflexible firmeza de hombres justos é incorruptibles.
Se avergonzaría la Junta, y se consideraría acreedora a la indignación de este generoso pueblo, si desde los primeros momentos de su instalación, hubiese desmentido una sola vez los sublimes principios, que ha proclamado. Es verdad que consecuente a la acta de su erección decreto al Presidente en orden de 28 de mayo los mismos honores, que antes se habían dispensado a los virreyes; pero este fue un sacrificio transitorio de sus propios sentimientos, que consagró al bien general de este pueblo. La costumbre de ver a los virreyes rodeados de escoltas y condecoraciones habría hecho desmerecer el concepto de la nueva autoridad, si se presentaba desnuda de los mismos realces; quedaba entre nosotros el virrey depuesto; quedaba una audiencia formada por los principios de divinización de los déspotas; y el vulgo que solo se conduce por lo que ve, se resentiría de que sus representantes no gozasen el aparato exterior, de que habían disfrutado los tiranos, y se apoderaría de su espíritu la perjudicial impresión, de que los jefes populares no revestían el elevado carácter, de los que nos venían de España. Esta consideración precisó a la Junta a decretar honores al Presidente, presentando al pueblo la misma pompa del antiguo simulacro, hasta que repetidas lecciones lo dispusiesen a recibir sin riesgo de equivocarse el precioso presente de su libertad. Se mortificó bastante la moderación del Presidente con aquella disposición, pero fue preciso ceder a la necesidad, y la Junta ejecutó un arbitrio político, que exigían las circunstancias, salvando al mismo tiempo la pureza de sus intenciones con la declaratoria, de que los demás Vocales no gozasen honores, tratamiento, ni otra clase de distinciones.
Un remedio tan peligroso a los derechos del pueblo, y tan contrario a las intenciones de la Junta, no ha debido durar sino el tiempo muy preciso, para conseguir los justos fines, que se propusieron. Su continuación sería sumamente arriesgada, pues los hombres sencillos creerían ver un virrey en la carroza escoltada, que siempre usaron aquellos jefes; y los malignos nos imputarían miras ambiciosas, que jamás han abrigado nuestros corazones. Tampoco podrían fructificar los principios liberales, que con tanta sinceridad comunicamos; pues el común de los hombres tiene en los ojos la principal guía de su razón, y no comprenderían la igualdad, que les anunciamos, mientras nos viesen rodeados de la misma pompa y aparato, con que los antiguos déspotas esclavizaron a sus súbditos.
La libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente. Cualquier déspota puede obligar a sus esclavos, a que canten himnos a la libertad; y este cantico maquinal es muy compatible con las cadenas, y opresión de los que lo entonan. Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado dogma de la igualdad. ¿Si me considero igual a mis conciudadanos, porque me he de presentar de un modo, que les enseñe, que son menos que yo? Mi superioridad solo existe en el acto de ejercer la magistratura, que se me ha confiado; en las demás funciones de la sociedad soy un ciudadano, sin derecho a otras consideraciones, que las que merezca por mis virtudes.
No son estos vanos temores de que un gobierno moderado pueda alguna vez prescindir. Por desgracia de la sociedad existen en todas partes hombres venales y bajos, que no teniendo otros recursos para su fortuna, que los de la vil adulación, tientan de mil modos a los que mandan, lisonjean todas sus pasiones, y tratan de comprar su favor a costa de los derechos, y prerrogativas de los demás. Los hombres de bien no siempre están dispuestos ni en ocasión de sostener una batalla en cada tentativa de los bribones; y así se enfría gradualmente el espíritu público, y se pierde el horror a la tiranía. Permítasenos el justo desahogo de decir a la faz del mundo, que nuestros conciudadanos han depositado provisoriamente su autoridad en nueve hombres, a quienes jamás trastornara la lisonja, y que juran por lo más sagrado, que se venera sobre la tierra, no haber dado entra a en sus corazones a un solo pensamiento de ambición o tiranía: pero ya hemos dicho otra vez, que el pueblo no debe contentarse con que seamos justos, sino que debe tratar, de que lo seamos forzosamente. Mañana se celebra el congreso, y se acaba nuestra representación; es pues un deber nuestro, disipar de tal modo las preocupaciones favorables a la tiranía, que si por desgracia nos sucediesen hombres de sentimientos menos puros, que los nuestros, no encuentren en las costumbres de los pueblos el menor apoyo, para burlarse de sus derechos. En esta virtud ha acordado la Junta el siguiente reglamento, en cuya puntual é invariable observancia empeña su palabra, y el ejercicio de todo su poder.
1º El artículo 8º de la orden del día 28 de mayo de 1810, queda revocado y anulado en todas sus partes.
2º Habrá desde este día absoluta, perfecta, e idéntica igualdad entre el Presidente, y demás Vocales de la Junta, sin mas diferencia, que el orden numerario, y gradual de los asientos.
3º Solamente la Junta reunida en actos de etiqueta y ceremonia tendrá los honores militares, escolta, y tratamiento, que están establecidos.
4º Ni el Presidente, ni algún otro individuo de la Junta en particular revestirán carácter público, ni tendrán comitiva, escolta, o aparato que los distinga de los demás ciudadanos.
5º Todo decreto, oficio, y orden de la Junta deberá ir firmado de ella, debiendo concurrir cuatro firmas cuando menos con la del respectivo Secretario.
6º Todo empleado, funcionario público, o ciudadano, que ejecute órdenes, que no vayan suscriptas en la forma prescripta en el anterior artículo, será responsable al gobierno de la ejecución.
7º Se retiraran todas las centinelas del palacio, dejando solamente las de las puertas de la Fortaleza, y sus bastiones.
8º Se prohíbe todo brindis, viva, o aclamación pública en favor de individuos particulares de la Junta. Si éstos son justos, vivirán en el corazón de sus conciudadanos: ellos no aprecian bocas, que han sido profanadas con elogios de los tiranos.
9º No se podrá brindar sino por la patria, por sus derechos, por la gloria de nuestras armas, y por objetos generales concernientes a la pública felicidad.
10 Toda persona, que brindase por algún individuo particular de la Junta, será desterrado por seis años.
11 Habiendo echado un brindis D. Atanasio Duarte, con que ofendía la probidad del Presidente, y atacó los derechos de la patria, debía perecer en un cadalso; por el estado de embriaguez en que se hallaba, se le perdona la vida; pero se destierra perpetuamente de esta ciudad; porque un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener impresiones contra la libertad de su país.
12 No debiendo confundirse nuestra milicia nacional con la milicia mercenaria de los tiranos, se prohíbe que ningún centinela impida la libre entrada en toda función y concurrencia pública a los ciudadanos decentes, que la pretendan. El oficial que quebrante esta regla será depuesto de su empleo.
13 Las esposas de los funcionarios públicos políticos y militares no disfrutaran los honores de armas ni demás prerrogativas de sus maridos: estas distinciones las concede el estado a los empleos, y no pueden comunicarse sino a los individuos que los ejercen.
14 En las diversiones públicas de toros, ópera, comedia no tendrá la Junta palco, ni lugar determinado: los individuos de ella, que quieran concurrir, compraran lugar como cualquier ciudadano; el Excmo. Cabildo, a quien toca la presidencia y gobierno de aquellos actos por medio de los individuos comisionados para el efecto, será el que únicamente tenga una posición de preferencia.
15 Desde este día queda concluido todo el ceremonial de iglesia con las autoridades civiles: estas no concurren al templo a recibir inciensos, sino a tributarlos al Ser Supremo. Solamente subsiste el recibimiento en la puerta por los canónigos y dignidades en la forma acostumbrada. No habran coxines, sitial, ni distintivo entre los individuos de la Junta.
16 Este reglamento se publicara en la gaceta, y con esta publicación se tendrá por circulado a todos los jefes políticos, militares, corporaciones, y vecinos, para su puntual observancia.

Dado en Buenos Aires en la Sala de la Junta a 6 de diciembre de 1810
Cornelio de Saavedra.
Miguel de Azcuénaga.
Dr. Manuel de Alberti.
Domingo Mateu.
Juan Larrea.
Dr. Juan José Paso, Secretario.
Dr. Mariano Moreno, Secretario.
Publicado en Gaceta de Buenos Aires. 8 de diciembre de 1810

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Creación de La Gazeta de Buenos Ayres
Mariano Moreno

Desde el momento en que un juramento solemne hizo responsable a esta Junta del delicado cargo que el pueblo se ha dignado confiarle, ha sido incesante el desvelo de los individuos que la forman para llenar las esperanzas de sus conciudadanos. Abandonados casi enteramente aquellos negocios a que tenían vinculada su subsistencia, contraídos al servicio del público, con una asiduidad de que se han visto aquí pocos ejemplos, diligentes en proporcionarse todos los medios que puedan asegurarles el acierto; ve la Junta con satisfacción que la tranquilidad de todos los habitantes acredita la confianza con que reposan en el celo y vigilancia del nuevo Gobierno.
Podría la Junta reposar igualmente en la gratitud con que públicamente se reciben sus tareas; pero la calidad provisoria de su instalación redobla la necesidad de asegurar, por todos los caminos, el concepto debido a la pureza de sus intenciones. La destreza con que un mal contento disfrazase las providencias más juiciosas, las equivocaciones que siembra muchas veces el error,  y de que se aprovecha siempre la malicia, el poco conocimiento de las tareas que se consagran a la pública felicidad, han sido en todos los tiempos el instrumento que limando sordamente los estrechos vínculos que ligan el pueblo con sus representantes produce al fin una disolución que envuelve toda la comunidad en males irreparables.
Una exacta noticia de los procedimientos de la Junta, una continuada comunicación pública de las medidas que acuerde para consolidar la grande obra que se ha principado, una sincera y franca manifestación de los estorbos que se oponen al fin de su instalación y de los medios que adopta para allanarlos, son un deber en el gobierno provisorio que ejerce, y un principio para que el pueblo no resfríe en su confianza, o deba culparse a sí mismos si no auxilia con su energía y avisos a quienes nada pretenden, sino sostener con dignidad los derechos del Rey y de la Patria, que se le han confiado. El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos.
¿Por qué se han ocultado a las provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la administración de la Junta en un caos impenetrable a todos los que no tuvieron parte en su formación? Cuando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provisional ha guardado, no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha de que se hacen necesarios o temen ser conocidos, pero es más digno de su representación fiar a la opinión pública la defensa de sus procedimientos y que cuando todos van a tener parte en la decisión de su suerte, nadie ignore aquellos principios políticos que deben reglar su resolución.
Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal, con el título de Gazeta de Buenos Ayres, el cual sin tocar los objetos que tan dignamente se desempañan en el Semanario del Comercio anuncie al público las noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés.
En él se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la Junta con los demás jefes y gobiernos, el estado de la Real Hacienda y medidas económicas para su mejora; y una franca comunicación de los motivos que influyen en sus principales providencias abrirá la puerta a las advertencias que desee dar cualquiera que pueda contribuir con sus luces a la seguridad del acierto.
La utilidad de los discursos de hombres ilustrados que sostengan y dirijan el patriotismo y fidelidad, que tan heroicamente se ha desplegado, nunca es mayor que cuando el choque de las opiniones pudiera envolver en tinieblas aquellos principios, que los grandes talentos pueden únicamente reducir a su primitiva claridad; y a la Junta, a más de incitar ahora generalmente a los sabios de estas provincias, para que escriban sobre tan importantes objetos, los estimulará por otros medios que les descubran la confianza que pone en sus luces y en su celo.
Todos los escritos relativos a este recomendable fin se dirigirán al señor vocal Dr. D. Manuel Alberti, quien cuidará privativamente de este ramo, agregándose por la secretaría las noticias oficiales cuya publicación interesa. El pueblo recibirá esta medida como una demostración sincera del aprecio que hace la Junta de su confianza; y de que no anima otro espíritu sus providencias que el deseo de asegurar la felicidad de estas providencias (Orden de la Junta).
Gaceta de Buenos Aires, 7 de junio de 1810.

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Acá está la clase de la generación del 37


Después de ver la clase, vamos a leer el capitulo 1 del libro "Facundo o Civilización y Barbarie" de Domingo F. Sarmiento, el libro está aquí o en casi cualquier librería de casi cualquier barrio y seguro seguro en cualquier Biblioteca Popular.